REGISTRO DE UNA CONVERSACIÓN

La grabadora gira. Todo comienza en casa de un médico amigo mío. Diálogo espaciado, con espacios en blanco; carece de ritmo. La conversación se inicia, como suele ocurrir, con el tema del padecimiento de uno de los visitantes (azúcar en la sangre, colesterol, dilatación de las arterias por efecto del whisky (¿será cierto?), ¿cuáles son los síntomas de una baja de la presión? ¿Zumbidos? O, acaso me siento totalmente estúpido hacia las 11 de la mañana. “En mi caso también (voz de hombre de mediana edad) es el azúcar baja”. Cuando el médico ha encendido un cigarrillo (voz de mujer:) Dado que usted conoce mejor que nosotros los daños que produce el tabaco, ¿cómo es que fuma Chesters, que son tan fuertes? (El médico:) Yo no fumo, pero cuando lo hago es con un verdadero tabaco. (Todo esto tomó, con su inicio lento, alrededor de 3 minutos).

SEÑORA (retomando el hilo) Los médicos son como los perros, que no se comen las galletas para perros –tan sanas– y prefieren las carnes, que los recalientan y le provocan erupciones debajo de los pelos. Sigue una conversación (de unos 3 minutos) sobre los perros de raza. Los perros de raza, por supuesto, no son tan interesantes como los satos (bastardos). Los perros satos (bastardos), la lucha por la vida, etc…. Lo que prueba, a fin de cuentas, que el racismo es una estupidez un error. (Joven decidido:) –¿Y qué cosa es América si no un continente bastardo? (Voces en general:) Todos somos mestizos. (El joven en tono grave:) El mestizaje revigoriza las razas. Obsérvese la civilización mediterránea. Etruscos, africanos, númidas, griegos, fenicios… (Hombre con acento cubano y voz de hombre maduro:) ¿Han visto a las mulatas cubanas por las calles de La Habana?… (Todo el mundo) ¡Espléndidas!… (Alboroto). (Voz de hombre maduro:) Son descendientes de los celtas (los gallegos) y de negros. (Nueva voz:) Los gallegos y los portugueses nunca tuvieron prejuicios raciales. Mi chofer es portugués. Pues bien… no tienen idea de las negras con las que se liga… (cerca de 3 minutos). (El mismo joven anterior, con acento grave:) Además, el negro es un tipo dionisíaco. Bebe poco. (¡Exactamente! Exclaman varias voces) Prefiere el amor y el baile. (Hombre:) Es, pues, más interesante que el blanco, que se alcoholiza cada vez más. (Hombre anciano:) Pero el alcoholismo no es un mal en la actualidad. Observen a los hombres del Medioevo. Los vinos perfumados con especias. Eran unos borrachos perdidos. (citas de ejemplos clásicos tomadas de un libro alemán que acaba de leer por casualidad). (El joven:) La noción de austeridad en la vida cotidiana surgió más bien con el Protestantismo. (Una señora, un poco alejada del grupo:) Yo no tengo fe, pero si la tuviera preferiría el Catolicismo. (El joven:) Naturalmente. Debido al espectáculo. (Un hombre maduro) ¿Espectáculo? Pero, claro. Los dos espectáculos más antiguos de la humanidad son la Misa y las Corridas de Toros. (El joven:) Y, además, son los únicos que comienzan puntualmente en España. “Cita de García Lorca”, dice alguien (voz de hombre). No: de Ehrenburg… (A continuación se produce un intercambio confuso en el que se discute si la frase es de uno o del otro) (Todo ello tiene lugar en menos de 3 minutos)… “Toros” –dice alguien súbitamente destacándose por sobre el barullo: ¿Ustedes asistieron a la corrida del domingo pasado en Maracay? Una inmundicia. Hoy se cortan las orejas, las patas, el rabo para cualquier aprendiz… (El joven:) En tiempos de Belmonte… (Ahora, la voz de la señora domina por sobre todas:) A mí no me gusta ir a Maracay. Es la ciudad del tirano Gómez. Cuando paso ante la casa donde vivía, siento escalofríos… (El médico:) A propósito de Gómez… ¿no conocen la historia de uno de mis tíos? (silencio) Mi tío visitaba el jardín zoológico privado de Gómez… (El joven:) ¿El que exhibía un hipopótamo? (El médico:) Ese mismo. Pues bien… Mi tío decidió hacerle una broma al guarda. Le dijo, mientras miraba una cebra: ¿por qué le pinta rayas negras a ese burro? El guarda fue de inmediato a la estación de policía de Maracay. (La señora:) Lo que no era nada bueno en esa época. (El médico:) … y le dijo al comisario: “En el parque hay un tipo que está haciendo preguntas raras con respecto a la cebra del General. –Y ¿qué es lo que pregunta? –Dice que le están pintando rayas extrañas y que no es una cebra, sino un burro que están disfrazando… “Tráigame al tipo inmediatamente” –grita el comisario… Resultado: dos meses a la sombra, en espera de que su caso se aclare. (En este punto se escuchan risas) (Bullicio para tomar un whisky). La señora: Está fumando de nuevo (al médico, que responde:) Oh, señora… qué cree usted que podrá hacerle una raya más a una cebra vieja? (Mi amigo Paco Vera, buen cazador, todavía no ha abierto la boca:) Hay algunos tigres todavía en la región de la llanura. Los tigres me vinieron a la mente con su historia acerca de la cebra: las rayas… (El médico:) Probablemente se han retirado debido a la construcción de carreteras. (Paco Vera: Y por las lluvias. Este año fueron muy abundantes.) (La señora:) En lo que respecta a los tigres… Hay muchos más en la capital. ¡Esa inmigración! (Otra señora, más vieja:) Tiene razón. El vicio ha tomado proporciones inimaginables. En todas partes no se ve más que dancings con mujeres desnudas. Y vulgares, y estúpidas. Uno se pregunta cómo pueden encontrar clientes… (El joven:) Señora, todos los desechos de Europa. Al menos los italianos pasan. Son trabajadores.

Pero los alemanes nos desprecian. Y en cuanto a los franceses, lo único que hacen es abrir cafés (bistrots)… (La joven) De todas formas, nos enseñan a comer. Al menos les debemos eso. Porque, en realidad, la cocina criolla no es una verdadera cocina: es un montón de platos regionales… (El joven, cada vez más alto:) De acuerdo, montón de platos regionales. Pues la verdadera cocina es una metafísica. Es el equivalente de una concepción del mundo a través de los platos. (El médico, irónicamente:) ¿Y por qué no una teología? En la cocina también hay fuego, la causa eficiente, que desempeña un importante papel en Santo Tomás. (El joven:) No me hable de Santo Tomás. Me enerva con esa necesidad de probar algo con ayuda de los griegos y de los latinos. Prefiero la teología ruda, vigorosa, de un San Gregorio, que no siente la necesidad de buscar ninguna prueba. Para él Dios está definitivamente probado. (Yo, en ese momento tratando de regresar a la cocina): En realidad, como decía Robert Desnos: sólo hay dos cocinas, La china y la francesa. (Un poeta español que se encontraba lejos de la grabadora hasta ese momento:) Rafael Alberti decía que los chinos comían ensaladas de patas de sillas… (La señora:) A propósito… ¿Dónde encontraron estas sillas de hierro forjado?… (El médico le explica. Efectivamente, las sillas son muy bonitas. Pero me canso de grabar).