Recuento de moradas 13

No hubo cadáveres en nuestra mesa, ni nadie disparó sobre nosotros. La tonta aventura de los “Veteranos y Patriotas” se disolvió, por sí sola, con un sofocado intento de alzamiento en provincia y la huída a los Estados Unidos del jefe máximo de aquel pobre movimiento. Pero la tonta aventura tuvo su utilidad para nosotros: la de hacernos desconfiar, por siempre, de las clásicas conspiraciones latinoamericanas encaminadas a entregar el poder a caudillos “de limpia ejecutoria patriótica”, moral intachable, honorabilidad, amor a la patria, etc., etc., etc., dotados de cuantas virtudes cívicas les confieren sus oradores y partidarios –y aquello más que un joven novelista latinoamericano, por evitarse el trabajo de la consabida enumeración de virtudes y ejemplos, llamaba: “y todo eso”…

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