Recuento de moradas 12

Ciertos hombres de mi generación se iban conociendo y agrupando. Absurdas son las opiniones que propenden a negar los pálpitos generacionales. Las generaciones se forman de repente, de la noche a la mañana, insospechadas seis meses antes, afirmadas en un día por una presencia, un acto colectivo, un manifiesto, una simple actitud ante un
acontecimiento público, una exposición, un concierto. Había existido, en Cuba, una generación de la Independencia. Ahora se producía, veinte años después, una generación cuyo significado final en la historia del país, en la difusión de obras que rebasarían los límites del país, sería considerable.

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